Recuerdo la desilusión que me llevé cuándo ví un de estos puestos de castañas en Londrés, luego en otros sitios, cómo Nueva York... de todas formas, es de esas cosas entrañables que espero sigan muchos años por Madrid.
todas las imágenes susceptibles de ampliar este catálogo del absurdo contemporáneo son bienvenidas
Al enseñarnos un nuevo código visual, las fotografías alteran y amplían nuestra noción de lo que merece la pena ser mirado y de lo que tenemos derecho a observar. Son una gramática y, de manera más sustancial, una ética de la mirada
2 comentarios:
Recuerdo la desilusión que me llevé cuándo ví un de estos puestos de castañas en Londrés, luego en otros sitios, cómo Nueva York... de todas formas, es de esas cosas entrañables que espero sigan muchos años por Madrid.
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mcarmen, no hay que desilusionarse... estamos exportando nuestra cultura, además calentita
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