todas las imágenes susceptibles de ampliar este catálogo del absurdo contemporáneo son bienvenidas
Al enseñarnos un nuevo código visual, las fotografías alteran y amplían nuestra noción de lo que merece la pena ser mirado y de lo que tenemos derecho a observar. Son una gramática y, de manera más sustancial, una ética de la mirada
4 comentarios:
Hay que ser valientes.
Aaaah! el cenicero no tiene desperdicio.
Un abrazo
Lo de "alado" del archivador rojo es un cenicero. la prueba del delito
... y sino es un cenicero, es seguro que algún avivato le dará otro... uso.
muy divertido tu blog, pero tambien te hace cuestionar lo que pasa cuando la gente convive!
muchas gracias!
Publicar un comentario en la entrada